Las lamentaciones más comunes al morir

Las 5 lamentaciones más comunes del ser humano al morir.

Cuando siente que la vida se le escapa de las manos, el ser humano comienza a hacer balance de su vida, de su historia, de todo eso a lo que le queda el tiempo contado. Es una manera de repasar y volver a sentir todo lo que se ha aprendido durante el camino o aquello por lo que nos vamos estando orgullosos y agradecidos, pero también aquello que no queremos que se quede en el tintero o de lo que nos arrepentimos.

Fue debido a la sabiduría y al aprendizaje contenido en estas últimas palabras por lo que Bronnie Ware, enfermera australiana que trabajaba con personas moribundas en el hospital, decidió recopilar todos estos testimonios en un blog y después en un libro llamado ‘The top five regrets of dying’ (‘las 5 mayores lamentaciones al morir). El mensaje era y es claro: la vida es ahora y por tanto es cuando todavía estamos a tiempo de hacer, sentir, amar, de vivir el presente al 100%, porque sabemos que el día de mañana será demasiado tarde y nos arrepentiremos de lo que no hayamos hecho. Estas son las 5 lamentaciones más comunes que Bronnie recopiló a lo largo de los años:

  • Desearía haber tenido el coraje de vivir mi vida a mi manera y no a la de los demás. Esta era la lamentación más escuchada. La gente a punto de morir lamentaba el hecho de no haber cumplido muchos de sus sueños debido a decisiones equivocadas o al haber priorizado los ‘debo’, ‘tengo’ y ‘se espera de mi’.
  • Desearía no haber trabajado tanto. Esta afirmación era compartida por la inmensa mayoría de varones, quienes lamentaban haberse perdido la infancia de sus hijos o no haber pasado más tiempo en casa con su mujer y familia.
  • Desearía haber tenido el coraje de expresar mis sentimientos. Con el fin de tener una mejor relación con la gente y sentirse valorados y aceptados por los demás, muchas personas lamentaban haber tenido una vida mediocre en la que no habían querido arriesgarse ni desplegar todo el potencial que llevaban dentro. En consecuencia, se arrepentían de no haber sido más auténticos con ellos mismos.
  • Desearía haber mantenido el contacto con mis amigos. Las personas a punto de fallecer sentían con mucha tristeza hasta qué punto habían perdido el contacto con viejos amigos debido al trabajo, o la falta de tiempo o por simple dejadez. Se daban cuenta especialmente de lo valioso que era la amistad cuando alguno de sus amigos moría, dejando así un doloroso hueco.
  • Desearía haberme permitido ser más feliz. Al final de sus vidas mucha gente se daba cuenta de que la felicidad es una decisión y por eso lamentaban no haberse atrevido nunca a ir en su busca, a luchar por ella y no haber sido capaces de reconocer los momentos en que eran felices y no lo sabían.

De todas las entradas que he publicado hasta ahora ésta es quizás la que mayor fuerza y significado tiene, porque contiene toda una lección de vida cuyo mensaje es alto y claro: vive. Vive ahora, vive ya. Siente, goza, atrévete a ser tú mismo porque ahora es el momento, es tú momento. Esfuérzate por añadir cosas a la lista en las columnas de gratitud, satisfacción y amor y trata de reducir todas las lamentaciones y arrepentimientos que aparezcan o que tú crees que podrían aparecer. Si logras esto, habrás hecho que tu vida haya valido la pena.

Nota: el dibujo del hombre con las manos en los bolsillos pertenece a B.Kadmon y forma parte de uno de los tantos murales que alegran las calles del pueblo calabrés de Diamante en el sur de Italia.

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