Vida

No puedes encontrar la paz evitando la vida. Virgina Woolf

Rescatando la cita que traigo para esta entrada me han venido a la memoria retazos de la película Las Horas y en concreto la escena en un andén de estación en la que Virginia Woolf en un momento dado le dice a su marido: you can’t find peace by avoiding life (no puedes encontrar la paz evitando la vida). Es una gran escena en una gran película. Por otro lado, el hecho de que trabaje muy cerca de la casa donde Virginia Woolf vivió por unos años hace que esta cita esté muy presente en mi memoria.

Vivir en paz y armonía con uno mismo es una de esas cosas a las que todo el mundo se apunta y todo el mundo quiere (supongo que habrá excepciones pero dejémoslo ahí). Solemos vivir en paz y armonía cuando nos sentimos bien con nosotros y con cómo va nuestra vida o cuando no tenemos ningún problema o preocupación grande que nos quite el sueño. Vivimos en esa balsa de aceite cuando no hay nada que hace que se tambalee, sintiéndonos seguros y protegidos.

Lo difícil viene cuando empieza el oleaje y esa estabilidad exterior, y por tanto interior, empieza a temblar. Suceden imprevistos, situaciones inesperadas, cambios no deseados y es ahí cuando empieza el mareo y el no entender nada. Nos invade además la duda de qué es mejor, si hacer o dejar de hacer, actuar o no, luchar o mirar para otro lado. En un intento por describir esa sensación, sería algo así como sentir que tu armonía y paz interior tratasen de agarrarse a un clavo ardiendo, esperando a que pase el temporal.

Pero si algo es seguro en la vida es que queramos o no, tormentas va a haber y es precisamente en esos momentos donde mantener la calma y serenidad se  convierte en un acto de aceptación primero y actuación después. Porque si negamos eso a lo que tanto nos resistimos y eliminamos todo tipo de riesgos por miedo a lo malo que nos pueda pasar lo que estamos haciendo en el fondo es negar la propia esencia de la vida, quitándole vida a la propia vida. Pero si aceptamos las cosas tal y como vienen y vislumbramos todo lo que podemos llegar a aprender viviendo plenamente, lo que haremos será enriquecer nuestra existencia y generar más recursos emocionales para futuras tormentas de forma que estemos mejor preparados.

El mérito por tanto no está en encontrar la paz interior viviendo la vida al mínimo y reduciéndola a un nada motivador por si acaso, mejor no hago nada/me quedo/no me muevo/no me arriesgo, me quedo como estoy. Muy al contrario, el mérito reside en saberla exprimir al máximo, entendiendo que somos instantes donde todo suma y nada resta, y donde nos preguntemos un y ¿por qué no?. Creo que el mayor peligro que podemos correr es el de haber vivido una vida plana y vacía, sin riesgos ni emociones, carente de corazón.

No lo dudes. Aprende a procurarte recursos internos que te permitan conocerte mejor y que te ayuden a recuperar la paz interior cuando ocurra algo que haga que tu mundo se tambalee. El éxito y la satisfacción interior vendrán dados por cómo te las ingeniaste para no naufragar.

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