Solo gratitud

Qué suerte tengo de tener algo y a lo que decir adiós se hace tan difícil. Winnie The Pooh

Esta entrada supone el primer capitulo de una nueva etapa para mi. Estoy realizando un sueño: viajar por parte del mundo con una mochila y, por el momento, sin fecha de regreso (eso ya lo establecerán las circunstancias y el presupuesto). Como todo comienzo, el proceso de adaptación a algo nuevo requiere tiempo, no es algo que se pueda forzar, y conlleva adaptarse a nuevas situaciones, a los nuevos medios o como en este caso, a la falta de ellos, donde la dificultad para encontrar Internet en la India haya hecho que no haya publicado nada por unas semanas (creo que debía una explicación). Pero ante todo, un comienzo es un cambio.

Una nueva etapa supone siempre el dejar otra atrás. Para que un capitulo comience primero debe terminar el anterior. Y es precisamente en ese cierre, en esa despedida, donde quiero centrar esta entrada.

Decir ‘adiós’ no es fácil. Sobre todo si, como en mi caso, a la hora de decir ‘adiós’ la persona empieza a hacer balance de esa historia (puede ser con una persona, una casa, una ciudad, un trabajo…), y se llena de recuerdos, de momentos vividos y compartidos, y de los que ahora toca despedirse. Últimamente he tenido que pasar por ese momento unas cuantas veces. Me tocó decir adiós a mi familia y amigos en Madrid, a mis amigos-familia en Londres, a mi barrio, a mis hábitos cotidianos. Ha habido mucha tristeza y melancolía. Decía adiós para viajar por una temporada y así cumplir algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer, pero eso no quitaba para sentir mucha tristeza por el final de una etapa que tanto me ha dado.

Sentir tristeza y melancolía es bueno. Y que una despedida cueste solo significa una cosa: es muy buena señal. Porque si nos despidiéramos de alguien o algo que no ha significado nada para nosotros sería mucho más fácil y más superfluo. Estaríamos contentos de poner punto y final porque esa relación (trabajo o lo que sea) no nos ha enriquecido de ninguna forma o no ha significado nada. Pero si por el contrario ese adiós cuesta y se hace difícil eso significa que hemos sido lo suficientemente afortunados de tener algo o a alguien que nos ha aportado algo a nuestra vida. Y eso es algo por lo que estar agradecidos. Muy agradecidos.

Cuando tomé el avión de Madrid a Londres (primera despedida), y después de Londres a Bombay (segunda despedida), volví a recorrer con mi mente todos esos buenos momentos compartidos y a los que ahora decía un ‘adiós/hasta pronto’. Pero no sentía tristeza. Al ser consciente de lo afortunada que había sido sentía una profunda gratitud. Estaba cerrando una puerta poniendo una distancia de miles de kilómetros de por medio con los míos. Pero estaba agradecida de tener gente a la que poder y querer regresar.

Otro capítulo estaba a punto de comenzar.

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Un pensamiento en “Solo gratitud

  1. katy

    Por otra parte es siempre necesario pasar por estos pensamientos en algunos momentos de la vida para hacer balance positivo de experiencias vividas y también esperar con euforia algo nuevo! Qué triste sería y es la monotonía sin cambios en la vida. Hoy he leído Quién se ha llevado mi queso, y comparto una de las citas reflejadas como un gran consejo: ‘Disfruta del cambio! Saborea la aventura y disfruta del sabor del Queso Nuevo’

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