Las 4 leyes de la espiritualidad

Las 4 leyes de la espiritualidad

En una cita ya tiene un año. Para celebrarlo, quería escoger un pensamiento especial, algo que de alguna manera contuviese algo más que una reflexión sino una filosofía, una forma de pensar y sobre todo, de vivir. Hace unas semanas cayó un texto a mis manos (quien dice las manos dice el muro de Facebook), en el que se mencionaban las 4 leyes de la espiritualidad que se enseñan en la India. Como yo además me encuentro en dicho país, pensé que sería ideal comenzar este segundo año del blog rescatando estas leyes.

Antes de nada, también me gustaría decir que esto es como todo: te lo puedes creer o no. Pero lo que también creo es que si nunca te los habías planteado, sería interesante que por lo menos los contemplaras y ver si algo sucede a raíz de ello. En la vida uno cree lo que le funciona y lo que le va bien. Y a mi estás leyes me sirven y ‘me funcionan’. Podría dar muchos motivos, pero si tuviera que escoger, diría que es porque entender y aplicar estas leyes consiguen algo que de lo contrario me costaría mucho trabajo entender y llevar a la práctica: fluir con la vida. Fluir. No dar tantas vueltas a las cosas, no obcecarse con las posibilidades perdidas, aceptar los principios y los finales de las cosas, de las relaciones y de la vida misma. Fluir con la vida. Fluir con el curso de los acontecimientos. Sencillamente, fluir.

1. La persona que llega es la persona correcta. ¿Alguna vez te has parado a pensar en los millones y millones de personas que habitamos en el mundo? Pero de verdad… ¡MILLONES! Yo me lo planteo muchas veces, y es entonces cuando me doy cuenta de que las posibilidades de toparme con una cierta persona en mi camino son tan pequeñas, pero tan tan pequeñas, que ciertamente no puede ser casual que esa persona esté ahí, charlando conmigo o a mi lado en el bus. Es entonces cuando doy otra vuelta de tuerca y pienso que si de entre todos los millones de personas, esa en concreto está en mi camino, es porque seguro tiene algo que aportarme, algo de la que yo puedo aprender. Así que por eso la primera ley dice que la persona que llega, es la correcta.

2. Lo que sucede es lo único que podría haber sucedido. Creo que esta es mi ley favorita. Cuánto sufrimiento nos ahorraríamos si dejáramos de llorarle a la diosa Y si. Si no hubiera hecho eso y si hubiera hecho lo otro… y si fuese diferente… y si el mundo fuera más justo… y si no hubiese llegado tarde… y si, y si, y si… ¿Te das cuenta la cantidad de energía que desperdiciamos pensando en situaciones que nunca ocurrieron y por tanto, inexistentes? Si hubiera podido pasar de otra forma, hubiera pasado. Pero si sucedió así es porque ese así era la única forma, la única manera, y no hay vuelta de hoja. Enfocarnos en cosas que no fueron es una manera perfecta para desvincularnos del presente, viviendo una realidad que no existe y creando mucho dolor. Aprende a aceptar los hechos y a fluir con ellos; aprende a trepar la pared en vez de darte cabezazos con ella.

3. En cualquier momento que comience, es el momento correcto. Esta ley es el antídoto perfecto para uno de los problemas más graves de la sociedad de hoy en día que es el estrés que genera la falta de tiempo y la ansiedad que nos produce que las cosas no pasen cuando nosotros queremos. Lo que tenga que ser, será, y ocurrirá en el momento justo, ni antes ni después. Seguro que muchas veces te ha sucedido algo que llevabas esperando desde hacía mucho tiempo, y cuando eso ha ocurrido has entendido por qué no pudo ser antes. Nunca somos los mismos que ayer ni seremos los mismos que mañana. Nunca estamos en el mismo punto, y por tanto para que algo ocurra necesitamos entender algo para lo que todavía no estamos preparados o porque simplemente, no es el momento.

4. Cuando algo termina, termina. Creo que en esta ley juega un papel muy importante el hecho de que nos cueste tanto aceptar la palabra ‘fin’. Nos gusta pensar (porque nos es más fácil y menos doloroso) que todo es ilimitado y para toda la vida; que eso de los finales no va con nosotros sino que es algo que ocurre en las películas. Pero a veces las cosas acaban, o simplemente se transforman en otras; a veces las cosas tal como las conocemos y nos gustan, terminan. Y sucede así porque de lo contrario iría en contra de la propia naturaleza de la vida, donde todo cambia y nada permanece.

Me remito a lo que dije anteriormente: cada uno cree lo que le conviene y le va mejor. Creo que eso es lo inteligente y lo bueno que tiene el conocerse a uno mismo, que te permite (o te permites) escoger aquello que te hace feliz y te ayuda a vivir tu vida de la mejor forma posible. Fluir con ella, y que ella fluya a través de ti.

 

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2 pensamientos en “Las 4 leyes de la espiritualidad

  1. Alberto

    Creo que las cuatros leyes se resumen en un mismo sentido “vive el presente” no puedes estar desperdiciando el tiempo buscando o preguntando si es lo correcto, si es la persona indicada, es el momento adecuado, en realidad no lo sabemos pero de lo que si debemos estar seguros es que no existen las casualidades los eventos o circunstancias suceden por algo y ese algo no sabremos que es, si perdemos el tiempo cuestionando por todo lo que hacemos sin tomar decisiones, vivir nuestra vida y no solo verla pasar.

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    1. Pat Autor de la entrada

      Qué gran verdad, Alberto. ‘Vivir el presente’ eso que tanto se nos olvida… sigamos en el ahora y exprimiéndolo a tope. Un abrazo!

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