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Lo importante, es tener con quién compartirlo

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Ayer fue en España el día de la lotería nacional. Como cada 22 de diciembre, el protocolo se repitió sin imprevistos: bombo enorme, ruido de bolas moviéndose, niños de San Ildefonso cantando los números, y que Dios reparta suerte. Después se empezaron a cantar los primeros premios a la espera del rey indiscutible: el premio Gordo, el mismo que hace realidad millones de sueños o por lo menos eso dicen. El caso es que otros años y ante los mismos resultados, siempre tiraba por la misma dirección: lo importante es tener salud, aunque claro que con todo ese dinero qué viaje me podría montar… Este año, después de haber hecho realidad uno de mis sueños viajando durante 11 meses por Asia y Oceanía, me siento con el suficiente conocimiento como para afirmar que: uno, no hace falta ser rico para viajar; dos, la salud sigue siendo fundamental; y tres, que lo importante es tener con quien compartir lo que nos pasa.

Siempre he sabido que el tercer punto era importante. Pero este año, cosas de la vida y atando aprendizajes, se me antoja vital, imprescindible, del tamaño de una pancarta enorme con la que se podría cubrir medio Madrid. Lo importante es compartir, decía el anuncio de la lotería de este año, y razón no le falta. Pero el compartir del que yo hablo, ese que me ha sorprendido tan gratamente a lo largo de este año, es ese de tener la fortuna de contar con gente a la que poder contarle cómo te va, lo que has descubierto, si estás bien o mal. Gente a la que le importas y por eso se interesa por tu evolución y tu día a día, por tu estado anímico; gente que agradece el estar en contacto contigo, que se interesa por ti, gente que te piensa y evoca con el pensamiento.

El estar rodeado de esa gente, TU GENTE, que te abraza cuando te vas, que te dice cosas bonitas y te preguntan porque te quieren y aprecian tu compañía/amistad/amor, etc es la verdadera fortuna. Darse cuenta de lo privilegiado que es uno por tener a gente con la que compartir y celebrar lo que le sucede es un premio, es el verdadero GORDO, así, con mayúsculas, hinchado de amor y reconocimiento hacia todos ellos.

Que te toque la lotería es algo increíble, un sueño para muchos, el hilo del que todo pendía para otros, el fin de muchas situaciones insostenibles, el comienzo de una maquinaria de deseos y necesidades cubiertas. Pero en cualquier caso creo que son esas llamadas de teléfono informando a tu gente sobre lo que te acaba de suceder el verdadero regalo, el mejor de todos los premios.

Creo que muchas veces damos por hecho el que alguien siempre va a estar allí contigo o para ti, y nos olvidamos de lo afortunados que somos al tener círculos de familia y amigos que participan de nuestra alegría y que por eso mismo, porque la hemos compartido, se hace más grande.

Así que esta entrada es una entrada de amor, cariño y reconocimiento a todos aquellos y aquellas que tengo la suerte de tener a mi lado.

Feliz Navidad

Todo un homenaje

En esta entrada quiero presentar un vídeo que va como anillo al dedo a una fecha tan especial como la de hoy. No quiero decir mucho más porque perdería toda la gracia, pero sí me gustaría añadir que es de esos vídeos que le ponen a uno los pies en la tierra y da al traste con todo lo que damos por hecho en la vida, sin valorar el esfuerzo ni el cariño de quien nos lo dan.

Todo un homenaje a sus protagonistas. Espero que lo disfrutes.

Yo soy tú

Hace tiempo que no ponía un vídeo en el blog. Paradójicamente, éste que presento ahora llevaba ya mucho en mi cabeza, así que no lo que querido demorar más. No se me ocurre nada mejor que decir que es un vídeo hermoso con un mensaje lleno de luz, una música que engancha y unas imágenes que recuerdan al verano y a momentos felices.

Si pudiera subrayar algo de este vídeo, sería el concepto de unidad del que habla: yo soy tú y tú eres yo. Cuántas veces pienso en lo mejor que iría el mundo si entendiéramos y respetásemos este principio, el hecho de pensar que si daño al otro me daño a mi y que lo que doy, me lo estoy dando también a mi mismo.

Es un vídeo con mucha ‘chicha’, como se dice coloquialmente, y que merece la pena ver un par de veces. Espero que lo disfrutes.

Tu lado altruista

Todas las personas que conozco que han sido felices de verdad, han aprendido a ser útiles a los demás. Albert Schweitzer

En una entrada que publiqué hace dos meses en la que escribía sobre las bases para una vida feliz, mencionaba el altruismo como una de las más importantes a la hora de ser feliz. El altruismo es aquella actitud que nos mueve para alcanzar el bien ajeno y en muchos casos se llega a convertir en todo un propósito de vida que hace que alcancemos nuestra propia felicidad. Y es que la ecuación es muy simple: ‘cuando yo doy, me doy a mi mismo’.

A lo largo de la historia ha habido muchas personas que han marcado su rumbo de vida con el timón del altruismo. Elisabeth Kübler-Ross, la conocida psiquiatra austriaca que desarrolló las 5 fases por las que pasa una persona al morir, fue una de ellas. En su libro ‘La rueda de la vida’ explica cómo desde muy pequeña su principal aspiración fue la de ayudar a los demás y sentirse útil sobre todo para los más vulnerables y faltos de cariño. Desde niños a enfermos de sida, hasta refugiados en campos de concentración después de la Segunda Guerra Mundial y moribundos en hospitales americanos, Elisabeth supo volcar todo su amor en su trabajo, ejerciendo una medicina más humana y cercana al paciente ya que según ella una actitud empática de cariño y escucha era el mejor remedio para curar una enfermedad o bien aliviar a una persona durante el proceso de la misma. Recuerdo este libro autobiográfico como uno de los que más me ha impactado, porque es un gran ejemplo de alguien cuyo propósito en la vida nunca fue otro que el de ayudar a las demás personas.

Hacer cosas por los demás es un auténtico regalo. Además de la gratificación que da, uno obtiene algo mucho más valioso: un aprendizaje. Al interactuar con los demás y al convertir su causa en nuestra causa estamos aprendiendo a ver otros puntos de vista, otras prioridades y comportamientos, otras formas de ver el mundo que pasarían completamente desapercibidas si nos quedásemos solo en el yo. Es un regalo que hacemos al otro y a nosotros mismos, porque solo cuando somos altruistas sacamos lo mejor y más humano de cada uno. El sentimiento que se tiene cuando uno da no se puede describir con palabras y va más allá de todo lo descriptible. Es un pedazo de humanidad materializado en la acción que estamos haciendo por el otro y a su vez también es interiorizado en forma de amor hacia nosotros mismos.

Así que te invito a que desarrolles tu lado más altruista y que en el camino recuerdes estas palabras: cuando yo doy, me doy a mi mismo.

Biografía de Albert Schweitzer.