Archivo de la etiqueta: belleza

Muertos de hambre

Hay veces que buceando entre toda esa cantidad de información que nos llega a través de Internet con sus millones de vídeos, páginas y artículos varios, vemos cosas que nos llaman la atención y destacan sobre otras. A mi me acaba de ocurrir hace 15 minutos cuando viendo este vídeo (de lagrimilla fácil he de decir), me he dado cuenta de lo poco que se oye el mensaje que difunde.

Lo que más me ha emocionado es la lista de títulos, canciones, obras de teatro, óperas, series de televisión, películas… grandes obras de arte en definitiva sin las que, efectivamente, nuestro mundo no sería el mismo. Espero que lo disfrutes tanto como yo lo he hecho.

Sueños, cimas y yo

El vídeo que presento con esta entrada es, simple y llanamente, impresionante. Es el trailer de una película, Summits of my Life, un proyecto deportivo en el que la conquista de la cimas de las montañas más altas se superpone con la conquista de los valores interiores y una filosofía de vida según la cual hombre y naturaleza es uno.

Además de la belleza de las imágenes este vídeo me atrapa por su mensaje caleidoscópico en el que se habla de sueños (soy una fiel defensora de los sueños y la importancia de cumplirlos), de que somos mucho más que meras etiquetas y de la importancia de ser uno mismo. También menciona otra de mis palabras estrella, instinto, ese que nos da valor para llegar hasta lo desconocido cuando el intelecto nos dice que es mejor quedarse en lo seguro.

A continuación escribo la transcripción de la voz en off del vídeo:

Nadie nos dijo que fuéramos. Nadie nos dijo que lo intentáramos. Nadie nos dijo que sería fácil. Alguien dijo que somos nuestros sueños. Que si no soñamos, estamos muertos. Nuestros pasos siguen el instinto que nos lleva a lo desconocido. No miramos los obstáculos que hemos superado sino aquellos que vamos a superar. No se trata de ser los más rápidos, los más fuertes o los más grandes. Se trata de ser nosotros mismos. No somos ni corredores, ni alpinistas, ni esquiadores… ni tan solo deportistas. Somos personas. No estamos seguros de conseguirlo, pero estamos convencidos de conquistar la felicidad. ¿Qué buscamos? ¿Quizás vivir?

Summits of my Life Trailer

Espero que lo disfrutéis.

Maravillas

Maravillas - Mario Qintana

Las maravillas del mundo. Esas que nos dejan con la boca abierta y ganas de más. Maravillas que hacen que nos sintamos muy pequeños ante la belleza de su magnitud. Un amanecer, un atardecer, una noche estrellada, una naturaleza con colores imposibles. Pero las maravillas también pueden ser pequeñas y no por eso pierden el encanto de su efecto. Quizás cueste más verlas, o más que verlas, apreciarlas. Sí, creo que esa es la palabra.

Según Mario Quintana (poeta y periodista brasileño), ‘las maravillas del mundo nunca son pocas’, cosa con la que estoy de acuerdo. Entonces, yo me pregunto: ¿por qué hay veces que nos cuesta tanto verlas? ¿por qué parece que se esconden? ¿por qué hay días en los que prácticamente ni asoman la cabeza?

Atando cabos, creo que he llegado a una conclusión: las maravillas existen, claro que sí, en el día a día, en cada rincón, en cada uno de nosotros. El problema es que dedicamos gran parte de nuestro tiempo a otro tipo de contemplaciones en el mundo que comienza más allá de la pantalla de ordenador, tele y móvil. Y esto no es una crítica ni un intento de establecer si es bueno o malo. Es solo una observación. Está claro que las nuevas tecnologías ligadas a Internet proporcionan mucho contenido y posibilidades que hacen la vida más interesante (y espero que este blog sea partícipe, así sea un poquito, de esta idea). No es que lance pierdas contra mi propio tejado (o en este caso mi propio blog). Es solo que la duda se me plantea cuando chequeo Facebook por décima vez en el día, o leo un correo desde mi móvil sin darle tiempo ni siquiera a que se muestre todo el contenido. Porque lo que está claro es que si estoy haciendo una cosa, no estoy haciendo otra y esto es lo que me lleva a la duda. El otro día leí en Internet la media de tiempo que se pasa una persona en Facebook por día. No me acuerdo del dato exacto, pero de lo que sí me acuerdo es que la cifra era bastante alta. Y yo, sin llegar a esa media, me identifiqué bastante.

Así que quién sabe, quizás las maravillas del mundo se ‘escondan’ ahí, en esa media diaria en que estamos enganchados al móvil. O tal vez ni siquiera estén escondidas. Tal vez aparezcan a través de la ventana del tren cuando vamos al trabajo, solo que no las vemos porque estamos absorbidos por el móvil. O porque las prisas nos impiden pararnos un momento para contemplar. O porque pensamos que una ciudad grande no es lugar para encontrar nada de esto y ni siquiera nos molestamos en contemplar nada.

Voy a compartir la maravilla que vi, aprecié y admiré un día. Estaba paseando por el barrio de Hamstead, al norte de Londres, cuando de repente apareció: la puerta principal de una casa victoriana y su fachada, toda ella repleta de ramas con hojas de colores cálidos. Una maravilla a la que contemplé con mis ojos y con mi cámara, despacio y sin prisa. Recuerdo estar de pie delante de la fachada por unos cinco minutos o así. Un lapso de tiempo donde permanecí inmóvil a excepción del par de veces en que me tuve que apartar un poco para dejar pasar a varias personas que con prisas y móvil en mano no tenían ojos ni para quién tenían delante ni para la imponente fachada que flanqueaba su paso.