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Opiniones

Cuando apuntas con el dedo, recuerda que tres dedos te señalan a ti. Proverbio inglés

Estoy convencida de dos cosas: la primera, es que seguro que nunca te habías parado a pensar en algo tan simple como lo que indica el proverbio. Y la segunda, es que has hecho o estás haciendo ese gesto con la mano para comprobar que, efectivamente, es verdad.

Este dicho inglés ilustra perfectamente aquello de ‘ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio’, que decimos en España. Y es que es muy fácil ver los defectos y todo aquello que no nos gusta en los demás, pero cuando se trata de analizarnos a nosotros mismos la cosa cambia.

Por un lado, existe la tendencia a criticar y opinar sobre lo que otros dicen sin ni siquiera pararnos a pensar en si eso va a ser relevante o no, o si de verdad tengo la suficiente información como para permitirme el poder opinar. Esta tendencia estaría representada por el dedo con el que se apunta, ese que muchas veces mostramos sin reparos y a la ligera. Pero por otro lado están los otros tres dedos, esos que al señalar se dirigen hacia nosotros y que nos sugieren que seamos cautos a la hora de abrir la boca porque a lo mejor eso que vamos a decir nos lo podemos aplicar a nosotros mismos.

Este gesto con la mano me parece que simboliza muy bien la importancia de reconocer y aceptar aquello que hay de mi en lo que le estoy criticando a la otra persona porque podría pasar que eso que señalo sea justamente el espejo de la crítica que no me estoy queriendo hacer a mi mismo/a.

El camino de tu deseo

Donde hay un deseo, hay un camino

Foto: Alberto Caspi

Si de mi dependiera elegir un tema y organizar una manifestación al respecto, no tendría ninguna duda sobre cuál sería: la defensa de los deseos personales y el derecho a expresarlos y llevarlos a la práctica.

Parece que esto de los deseos es cosa de películas, algo que pertenece a la ficción o a los cuentos. En el mejor de los casos muchas veces podemos hasta oír eso de ‘cuando te jubiles, ya tendrás tiempo de cumplir tus deseos/sueños’. Pero lo cierto es que la vida solo conoce un tiempo verbal: presente. Y lo demás, por mucho que nos acerremos al pasado o nos preocupemos por el futuro, no existe.

Los deseos son el motor de la vida y de nuestras experiencias. Son lo que hace que elijamos un camino a seguir, una profesión, un hobby o dedicación. Un estilo de vida, un cómo, un por qué. Una meta. Y si todo esto nos suena a chino, quizás nos tengamos que preguntar en qué momento nos hemos alejado de ese camino que nos conducía a nuestro sueño o deseo y por qué. No es una pregunta para tomársela a la ligera. Según la respuesta que obtengamos podemos llegar a muchas conclusiones y ver si somos felices con la vida que llevamos o no. Porque, vuelvo a insistir, la vida es ahora, y los deseos hacen que vivamos con alegría e ilusión.

Una ilusión que para mí es el resultado de mis deseos llevados a la práctica, sin caer en el engaño del ‘ya habrá tiempo’. Este blog era uno de ellos y os puedo decir que el camino que estoy descubriendo es apasionante: escribir lo que uno piensa y la felicidad que eso da, compartir frases célebres, conocer el trabajo de otros blogueros, acceder a contenido relacionado con el blog gracias a Webinars gratuitos, descubrir los programas de Pensamiento Positivo, y ver que hay mucha, pero que mucha gente que comparte mi forma de ver la vida, hace que el presente sea un camino lleno de aprendizaje y buena filosofía. Y eso me gusta.

Así que hablemos de nuestros deseos y empecemos a cumplirlos. Como cuando éramos niños, y todo nos parecía posible, y empezábamos a saltar de alegría ante las ganas que teníamos por comenzar algo que nos gustaba. Como el brillo en los ojos de la niña de la foto (a la que mi familia y yo conocimos en un viaje a Uganda), reflejando e irradiando ilusión por lo que elegimos ser y hacer con nuestras vidas.

La importancia de experimentar

Nada es real hasta que se experimenta: aún un proverbio no lo es hasta que la vida no lo haya ilustrado

No he tenido ninguna duda al elegir esta cita para inaugurar este blog. John Keats (poeta inglés) supo reflejar con esta cita la importancia de las experiencias en la vida, aquellas que nos enseñan cosas nuevas, para bien o para mal y si es para mal, entonces en el fondo es para bien pues ya habremos aprendido la lección para la próxima. Quizás haya elegido esta cita para arrancar el blog porque para mi esto de escribir en uno y aprender WordPress (¡vaya tela!) es una nueva experiencia, que a su vez me supone el compromiso de escribir regularmente y estrujarme los sesos cuando las palabras no me vengan y confiar en que tenga algo que contar que te interese, que no te aburra, que no repita y que te tengas ganas de leer porque te aporta algo. O quizás la haya elegido por esa relación de la que Keats habla entre el proverbio que no se realiza del todo hasta que no se convierte en una realidad. Eso es precisamente una de las cosas que más me gusta acerca de las citas célebres: que puedes leer una y que te encante, que te llegue, que te deje pensando por un rato sobre si estás o no de acuerdo. Pero no es hasta que relacionas eso que estás leyendo con algo que te ha pasado o que sientes en ese momento, cuando realmente comprendes y sobre todo sientes el contenido de esa cita.

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