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Yo soy tú

Hace tiempo que no ponía un vídeo en el blog. Paradójicamente, éste que presento ahora llevaba ya mucho en mi cabeza, así que no lo que querido demorar más. No se me ocurre nada mejor que decir que es un vídeo hermoso con un mensaje lleno de luz, una música que engancha y unas imágenes que recuerdan al verano y a momentos felices.

Si pudiera subrayar algo de este vídeo, sería el concepto de unidad del que habla: yo soy tú y tú eres yo. Cuántas veces pienso en lo mejor que iría el mundo si entendiéramos y respetásemos este principio, el hecho de pensar que si daño al otro me daño a mi y que lo que doy, me lo estoy dando también a mi mismo.

Es un vídeo con mucha ‘chicha’, como se dice coloquialmente, y que merece la pena ver un par de veces. Espero que lo disfrutes.

Cuando los años no se van

Feliz-2014

Coloquialmente, se suele decir eso de que ‘un año más se va’. Nos ponemos de tiros largos para despedir el año, prepararnos para el siguiente y repetir el mismo ritual 365 días después. Hace días que vengo dándole vueltas a la idea de que los años nunca terminan ni se agotan, sino que se quedan en nosotros. El ‘un año más se va’ está del todo alejado de la metamorfosis que en realidad sucede, cuando ese cúmulo de 52 semanas traspasa la piel y se instala en lo que somos, olemos, sentimos y respiramos.

Los años nunca se van; somos nosotros los que nos alejamos del cómo éramos el pasado 1 de enero. Nos alejamos porque crecemos, porque cambiamos, y porque todas esas experiencias nos ayudan a avanzar y a evolucionar internamente. El día 31 siempre lo he sentido muy especial y diferente a los otros 364. Solía pensar que era por la añoranza de despedir al viejo año pero ahora entiendo que quizás esa sensación sea el proceso de asimilación de que, efectivamente, todo lo que el año me ha reportado ya forma parte de mi. Y tomar conciencia de ese cambio, de ese nuevo yo, requiere un proceso de adaptación y sobre todo, de aceptación.

¿Me gusta cómo soy ahora? ¿Ha sido un buen año? ¿Soy más o menos feliz que el anterior? ¿Estoy deseando que se acabe o siento tristeza? ¿Soy mejor persona? ¿Qué he aprendido? ¿He cumplido mis sueños?

Para mi este 2013 ha sido muy especial. Aquí y ahora, sentada en la terraza de la cabaña en la que vivo en Varkala, India, me doy cuenta de que todavía me estoy adaptando a todos esos cambios y experiencias que el 2013 me ha reportado, y que ahora ya conforman parte de mi. Se están fusionando con la persona que ya era y muchos de ellos están jugando al tetris para ver de qué manera pueden encajar, asentarse en mi, y trabajar en conjunto para comenzar el 2014.

Así que no voy a pensar eso de que un año más se va porque no es lo que sucede. Los años pasan, se quedan, se asientan y se fusionan en nosotros con lo que ya existe, con lo que ya es. Voy a pensar en cómo me sienta todo lo aprendido y si soy capaz de lucirlo, digerirlo, integrarlo y finalmente aceptarlo como parte de mi yo evolucionado. Como alguien que se hace un tatuaje y tiene que acostumbrase a que ese dibujo va a estar allí siempre porque ya forma parte de su anatomía.

Espero que el 2013 haya sido un año enriquecedor en lo emocional. Deseo que esa transformación y ese proceso de acople de nuevas experiencias te lleve a una mejor versión de ti mismo/a. Deseo que el 2014 te traiga nuevas oportunidades para que alcances aquello que anhelas y por lo que estás trabajando. Deseo que tu desarrollo personal sea tu horizonte, y tu sonrisa el timón que dirija ese proceso.

Gracias 2013. Bienvenido 2014.

Estos son los deseos que algunos de los seguidores han mandado. Donde se pone la intención, acude la energía, así que os deseo todo lo mejor y que se cumplan vuestros deseos.

  • Un hijo
  • Felicidad para todos
  • Ser feliz con los que están a mi lado
  • Salud

Cuando hubo un tiempo para soñar

Hace tiempo que no presentaba un vídeo y me parece que ya iba siendo hora. Este en concreto, me ‘toca’ muy de cerca (por aquello de estar viajando). En realidad, creo que ‘tocará’ a todos los que os sentéis a disfrutar sus 3 minutos de duración. Habla de tantos sueños, tantas promesas hechas cuando uno es feliz… y habla sobre todo de no dejar morir aquello en lo que un día, lejos de informes de trabajo y reuniones a contrarreloj, creímos.

Espero que lo disfrutes y que rescates tus sueños, aquellos que con el paso de los años han quedado relegados a un simple recuerdo, como si de una utopía se tratase.

Solo gratitud

Qué suerte tengo de tener algo y a lo que decir adiós se hace tan difícil. Winnie The Pooh

Esta entrada supone el primer capitulo de una nueva etapa para mi. Estoy realizando un sueño: viajar por parte del mundo con una mochila y, por el momento, sin fecha de regreso (eso ya lo establecerán las circunstancias y el presupuesto). Como todo comienzo, el proceso de adaptación a algo nuevo requiere tiempo, no es algo que se pueda forzar, y conlleva adaptarse a nuevas situaciones, a los nuevos medios o como en este caso, a la falta de ellos, donde la dificultad para encontrar Internet en la India haya hecho que no haya publicado nada por unas semanas (creo que debía una explicación). Pero ante todo, un comienzo es un cambio.

Una nueva etapa supone siempre el dejar otra atrás. Para que un capitulo comience primero debe terminar el anterior. Y es precisamente en ese cierre, en esa despedida, donde quiero centrar esta entrada.

Decir ‘adiós’ no es fácil. Sobre todo si, como en mi caso, a la hora de decir ‘adiós’ la persona empieza a hacer balance de esa historia (puede ser con una persona, una casa, una ciudad, un trabajo…), y se llena de recuerdos, de momentos vividos y compartidos, y de los que ahora toca despedirse. Últimamente he tenido que pasar por ese momento unas cuantas veces. Me tocó decir adiós a mi familia y amigos en Madrid, a mis amigos-familia en Londres, a mi barrio, a mis hábitos cotidianos. Ha habido mucha tristeza y melancolía. Decía adiós para viajar por una temporada y así cumplir algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer, pero eso no quitaba para sentir mucha tristeza por el final de una etapa que tanto me ha dado.

Sentir tristeza y melancolía es bueno. Y que una despedida cueste solo significa una cosa: es muy buena señal. Porque si nos despidiéramos de alguien o algo que no ha significado nada para nosotros sería mucho más fácil y más superfluo. Estaríamos contentos de poner punto y final porque esa relación (trabajo o lo que sea) no nos ha enriquecido de ninguna forma o no ha significado nada. Pero si por el contrario ese adiós cuesta y se hace difícil eso significa que hemos sido lo suficientemente afortunados de tener algo o a alguien que nos ha aportado algo a nuestra vida. Y eso es algo por lo que estar agradecidos. Muy agradecidos.

Cuando tomé el avión de Madrid a Londres (primera despedida), y después de Londres a Bombay (segunda despedida), volví a recorrer con mi mente todos esos buenos momentos compartidos y a los que ahora decía un ‘adiós/hasta pronto’. Pero no sentía tristeza. Al ser consciente de lo afortunada que había sido sentía una profunda gratitud. Estaba cerrando una puerta poniendo una distancia de miles de kilómetros de por medio con los míos. Pero estaba agradecida de tener gente a la que poder y querer regresar.

Otro capítulo estaba a punto de comenzar.